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No hace falta ser
detective para descubrir los verdaderos costes de una instalación
de bombeo. Un análisis de Costes del Ciclo Vital (LCC) permite
calcular el coste de una instalación de bombeo a lo largo de su
vida útil, incluyendo gasto energético, costes de explotación,
mantenimiento y otros aspectos importantes.
El
análisis de LCC lleva mucho tiempo utilizándose en otros
sectores industriales, pero ahora empieza a utilizarse para evaluar los
sistemas de bombeo. Gunnar Hovstadius, jefe de Tecnología de Fluidos
de Flygt, dice que se trata de una muy buena noticia.
"Un
análisis de LCC dará al usuario final la oportunidad de
ahorrar dinero a largo plazo", dice. "Demasiadas veces la compra
de una bomba se basa casi exclusivamente en el precio de compra inicial.
Pero si tienes una aplicación de alto consumo energético
y una bomba de gran tamaño, un aumento del 10% de la eficiencia
superará los costes de compra iniciales."
Es
inminente la publicación de Pump Life Cycle Costs: A Guide to LCC
Analysis for Pumping Systems como resultado del esfuerzo conjunto del
Instituto Hidráulico, una asociación de fabricantes de bombas
de Norteamérica, y Europump, que representa a 15 asociaciones nacionales
de fabricación de bombas de Europa y a más de 400 fabricantes.
La Oficina de Tecnologías Industriales del Departamento de Energía
de Estados Unidos también ha colaborado en el proyecto. La guía
describe los componentes esenciales de un sistema de bombeo y explica
cómo redactar especificaciones, diseñar y explotar un sistema
que comporte costes del ciclo vital mínimos.
"Lamentablemente,
se recompensa a los departamentos de compras por lo barato que pueden
comprar, no por los costes del ciclo vital del producto", dice Hovstadius.
"Lo más fácil es mirar simplemente el precio inicial".
Las
líneas aéreas llevan años utilizando el análisis
de LCC en la compra de aviones. Las compras militares importantes de aviones,
tanques y portaaviones también se basan a menudo en el análisis
de LCC. El sector del transporte por carretera considera este tipo de
análisis una herramienta valiosa para hacer una compra racional.
En
opinión de Hovstadius, demasiadas veces se pasa por alto la mejora
del rendimiento de los sistemas de bombeo como oportunidad de contención
de costes. Los sistemas de bombeo constituyen casi el 20% de la demanda
mundial de energía eléctrica, y en algunas operaciones industriales
constituyen del 25% al 50% del uso energético. Si uno comprende
todos los aspectos involucrados en la propiedad de una bomba, cómo
se puede incidir en ellos, "puede reducirse espectacularmente los
costes energéticos, de explotación y de mantenimiento,"
dice.
El
LCC de cualquier equipo es el gasto total de comprar, instalar, explotar,
mantener y deshacerse de él. El LCC se determina mediante una metodología
que identifica y cuantifica todos esos componentes.
Los componentes de un análisis de LCC típicamente
incluyen precio inicial, costes de instalación y puesta en servicio,
gastos energéticos, costes de explotación, costes de mantenimiento
y reparación, costes de tiempo improductivo, costes medioambientales
y el coste de desinstalar y eliminar el equipo cuando se acabe su vida
útil.
En
algunas instalaciones, el consumo energético es el coste dominante
en el LCC, sobre todo en las bombas que funcionan más de 2.000
horas anuales, dice Hovstadius. En otras instalaciones, el mantenimiento
es el coste más importante. El coste de tiempo improductivo inesperado
y producción perdida puede, en algunos casos, ser mayor que el
coste de uso energético y sustitución.
"La
parte más difícil de valorar son los costes de mantenimiento,
porque no se sabe cuánto durará el equipo o cuántas
veces se averiará a lo largo de la vida útil típica
de una bomba, que es de 20 años. Al fabricante le resulta muy difícil
valorar eso porque depende de cómo se usa la máquina y donde
se encuentra en su curva de vida útil", explica Hovstadius.
"En
este caso, el sentido común desempeña un papel. Si compras
un coche, durará más si conduces con cuidado que si lo llevas
siempre al límite. Lo mismo ocurre con una bomba", dice.
Una
posible manera de abordar estos costes es a través de los contratos
de asistencia técnica, en los que el precio de mantenimiento se
fija desde el principio, pero esto supone que la parte que asume el riesgo
tiene algo de influencia sobre cómo se utiliza el sistema.
El
diseño adecuado del sistema es el elemento más importante
para reducir al mínimo los LCC, dice Hovstadius. Esto implica valorar
la interacción entre la bomba y el resto del sistema y calcular
los puntos críticos de explotación. Todos los sistemas de
bombeo están compuestos por una bomba, un impulsor, una instalación
de tuberías y mandos, y cada uno de estos elementos se considera
individualmente. Para determinar el rendimiento necesario de la bomba,
se deben calcular las características del sistema de tuberías.
"Independientemente
del tipo de bomba que haya comprado, será más barata de
explotar si has diseñado el sistema para un funcionamiento óptimo,"
dice Hovstadius.
La bomba N
sale airosa del análisis de LCC
La bomba
N supera muy bien el análisis de LCC porque es más eficiente
y exige menos mantenimiento que las bombas tradicionales. Como usa
menos energía y tiene menos tendencia a obstruirse, su eficiencia
sostenida es más alta.
"Si
no tienes que desatascar la bomba regularmente, te ahorras mucho dinero
en mantenimiento", dice Gunnar Hovstadius, director de Tecnología
de Fluidos de Flygt. En algunas instalaciones que cuentan con la bomba
N, los costes energéticos se han reducido hasta un 25%. Y en
las estaciones donde sonaba la alarma de mantenimiento de emergencia
con frecuencia, ahora las alarmas no suenan en
lo más mínimo.
"Por
ello, sigue teniendo sentido comprar una bomba un poco más
cara, porque los costes iniciales pueden ser sólo un 5-10%
de los costes totales de explotación a lo largo de su vida
útil", dice Hovstadius. |
.©
ITT Flygt AB, Solna, Suecia, 2001. Reservados todos los derechos.
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